El ser humano siempre está en contra de algo, pero no siempre actúa en contra de algo; allà la diferencia entre el cambio y el continuismo de algo.
Llama la atención que muchos estamos en contra de muchas cosas que suceden a diario en nuestro paÃs, pero no pasamos de criticar. Estamos en contra pero no actuamos en contra.
Mientras no actuemos en contra de las cosas que nos molestan, esas cosas seguirán allà presentes incomodándonos.
Por ejemplo, estamos en contra de la corrupción polÃtica pero no actuamos en contra, puesto que siempre en cada elección salimos a votar por los mismos. Estamos en contra de los bancos pero siempre utilizamos sus servicios.. Estamos en contra de los abusos de las empresas de servicios públicos pero pudiendo cambiarnos a otra, no lo hacemos. Estamos en contra de la delincuencia pero no la denunciamos. Estamos en contra de un periódico y siempre lo leemos, etc., etc., etc.
Nos hemos acostumbrado a lamentarnos, a quejarnos, pero no nos hemos convencido de que tenemos que actuar.
Las sociedades que actúan, que son dinámicas, son sociedades que progresan, que cambian, son pioneras en casi todo. Las que no, pasan años y años y siguen en las mismas con los mismos. Nada nuevo que contar.
Es como los polÃticos que dicen al otro qué es lo que se debe hacer, pero cuando ellos tuvieron la oportunidad de hacer algo, no lo hicieron, y su vuelven a tener la oportunidad, tampoco lo harán, porque ese es nuestra actitud como sociedad: criticar pero no actuar, predicar pero no practicar. Todos sabemos lo que se debe hacer pero nadie lo hace.


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