fan2016236Aníbal Pérez Donis

Quizá esa sea una de las preguntas (o dudas) que se están formulando las PYMES en la región, ante los embates de la ola de crisis heredada desde los países desarrollados y los coletazos de un sistema financiero asfixiado por la desconfianza del público y la estrepitosa caída de los mercados bursátiles, los cuales evidencian su inestabilidad cuando anuncian en cada jornada subidas y bajadas, signo éste inequívoco de que aún no se puede cantar victoria ni se avizora con mediana claridad el futuro a corto o mediano plazo.

Algunos especialistas ya hablan de una recesión que se parece a una “depresión” con signos completamente diferentes a los años 30, ello indudablemente influido por el grado de velocidad como los mercados se mueven en esta era y la sofisticación y diversidad de instrumentos involucrados en la jugada bursátil.

Pareciera que, para la región, con honrosas excepciones como México y Brasil, era mejor no tener mercados desarrollados y diversificados que tenerlos, ya que la masa monetaria que financiaba las economías y el crecimiento fue destartalada ante la caída estrepitosa y motorizada por los tristes célebres créditos “sub-prime” y su derivación en otros instrumentos financieros.

Ante estas circunstancias las PYMES tienen que movilizarse hacia una reflexión adentro de sus organizaciones y visualizar de que son o no son capaces y fortalecer sus estructuras para comprender y manejarse en los “nuevos mercados” que se formarán como producto de un esquema de bajo consumo, consumo selectivo o crispamiento social, lo cual cada vez hace más difícil mantenerse a flote.

En esas circunstancias las PYME como principal motor de las economías, no importa en donde se encuentren, tendrán que aminorar los impactos tomando medidas de aseguren la supervivencia en estos difíciles tiempos.

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